Martes, 02 Abril 2013 00:00

CERDOS II

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Urdiac Voz que por tres veces debía dar el pastor de los cerdos para reunir la manada en el pueblo. “… el de los zerdos aga su reclamo urdiac, urdiac, urdiac…” (Ordenanzas Pastoriles de Lagrán 1726, copiadas de otras de 1569).

 

 

En la obra Voces Alavesas, de Gerardo López de Guereñu, segunda edición preparada por Euskaltzandia, con prólogo de Henrike Knörr, Bilbao, 1998, aparece:

 

Urdiac Voz que por tres veces debía dar el pastor de los cerdos para reunir la manada en el pueblo. “… el de los zerdos aga su reclamo urdiac, urdiac, urdiac…” (Ordenanzas Pastoriles de Lagrán 1726, copiadas de otras de 1569).

 

 

 

Urde significa cerdo, aunque es una voz hoy en día desusada en beneficio de txarri o txerri (A Marino a veces se le escapa en sus escritos txerri, sustrato de una amiga guipuzcoana que le servía también de traductora). Urde puede oírse en alguna canción antigua de Iparralde, en topónimos como Urdaibai, Urdiain, Castro ¿Urdiales? o en la palabra basurde, jabalí, que significa literalmente cerdo de bosque.

 

En cuanto al nombre castellano de este paquidermo, leo en Orígenes de las palabras, TCC, Madrid 2000:

 

JABALI no hay duda de que nos vino del árabe, lengua en la que se dice yabaliy, lo cual, en rigor, significa “de la montaña, montaraz”. Esto se debe a que el nombre original del animal era jinzir yabaliy, es decir “cerdo de la montaña”, pero con el tiempo sólo se consideró limitarse al calificativo.

 

¿Es casualidad ese paralelismo en euskera y árabe o fruto de siglos de convivencia del Reino de Navarra con los árabes?

 

D. Resurreción Mª de Azkue dedica numerosas voces a urde y sus derivados, incluidas urdanga o urdaska, prostituta. Aclararemos que Urdangarín es un topónimo, con lo que no indica parentesco alguno.

 

Vicente García de Diego en su libro Etimologías españolas, Edit. Aguilar, Valencia 1964, dedica las páginas 593 a 637 voces a los animales. Recoge de todo, voces para llamar, para espantar, para arrear, para detener, para hacerles recular, para que tuerzan… Incluye voces comunes a varias especies de animales, para caballerías, cabras, cerdos, gallinas, gatos, ovejas, patos, pavos, perros, animal vacuno o una yunta… Dado que se trata de costumbres rurales es lógico que la diversidad sea notable.

 

En 4º lugar de voces para llamar, comienza:

 

Voces para llamar al cerdo. La especial relación cuotidiana de las personas que tienen un cerdo con este animal da una singular importancia a este grupo de voces. Con un afecto interesado la persona trata al cerdo de cuidarlo mimosamente y hasta hace por aprender su lenguaje para dirigirse a él, imitando los variados tonos de su respiración fuerte y de sus ronquidos. Estos remedos de su voz constituyen la parte principal del grupo de voces con que se llama para que se acerque.

 

Como resultaría latoso reproducirlo todo, me limito a traducir algunos sonidos:

 

KARR. Interpretación de un gruñido del cerdo, con lo que se le llama. En España las variantes son kier, kirr, corr, cur, curr, con derivaciones especiales. En Italia hay carella en Caserta, kirilla en Cosenza, cri cri en Nápoles, kiri kiri en Girgenti y Potenza, Kira Kira en Potenza.

 

GRR. Interpretación de un gruñido del cerdo. Variantes del gruñido del cerdo han originado en varias lenguas voces para llamarlo y por medio de estas voces han creado nombres de este animal. ML, 3820, atribuye a la voz de llamada gorr el antiguo francés gorre “cerdo” y el poitevino gor, y como derivados el español gorrino, el griego moderno Guruni, el catalán garrí, el portugués currí, el antiguo francés gorron, gorrel, el francés goret y las formas de diversos dialectos gurí, goré, guarí, guorí, gurrí, gurrú. Corominas, Dic., 2, 819, agrupa las formas hispánicas gorrín gorrino de grandes zonas, gorrí catalán, gurriato de León y Salamanca, guarín de diversas provincias, guarro de diversas regiones, guarrapo de Salamanca, garrapo de Salamanca y Zamora, garri catalán.

 

De Azkue y de Iribarren recoge numerosas formas de llamarle, hoy en día desconocidas porque ya no se llama a los cerdos. En cuanto a D. Resurrección, transcribe Ats, Tsiki Tsiki, Tsuku, Thipri/thipri, Tsino,ti, titi, Tilín tilín, tu, tinurri thurri… De Jose Mª, las siguientes “cochó, cochó” “cush, cush” “quis, quis”, toz, atoz…

 

También refleja cut como voz de llamar al cerdo y recoge de Soria cuto, cerdo. Es de creer que gracias a la trashumancia roncaleses y sorianos tuvieran contacto.

 

En la Feria de Durango estuve en el stand de la Asociación Gitana Kalé dor kayikó, “gitana/gitano del mañana”, en homenaje a los casi 600 años de los gitanos en Euskadi. No os sonará el nombre de la asociación ya que EITB se empeña en pronunciarlo todo en Castellano batúa y hacía llanas las palabras agudas. Adquirí allá el libro La Lengua Romaní en España desde el Siglo XVIII hasta nuestros días, de Juan Ramón Montoya Jiménez e Israel Gabarri, Madrid-Logroño 2010.

 

En esa obra se utiliza baló para el cerdo, balíñí para la cerda, balichó para el lechón y balevás para el tocino. Todo ello parece derivado de bal, pelo, como ocurría con el ganado de cerdas (en la actualidad se utiliza más, sobre todo en las cárceles, barei, derivado de bal). También utiliza eriche, lo que podría parecer un préstamo de otro idioma ya que no es aguda, pero se trata de una derivación de eriñé. No he visto yesanó que también se utiliza, pero se me habrá pasado por alto.

Lo que no aparecen son formas de citar al guarro. O utilizan las veces del lugar para acercarse a un animal más confiado, o preferirán que éste no esté avisado. Habrá que seguir investigando.

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